Un rincón para sentir el cine.

Los Pecados de mi Padre: El incómodo peso del ‘gen Escobar’.

Publicado el 04 de octubre de 2010 en ESTRENOS, RESEÑAS.

En una época plagada de telenovelas y libros que hacen apología -no me creo el cuento de su supuesto propósito denunciante- al narcotráfico, a la violencia, al machismo, a la devoción  por el dinero parece no haber espacio para mensajes conciliadores y pacíficos. A nadie le interesa. Al menos esa es la primera conclusión después de ver la poca acogida que ha tenido el documental Los Pecados de mi Padre. Empezando por las salas de cine del país; sólo una de ellas ha estado por la labor y se ha atrevido a estrenarla.

La producción colombo-argentina cuenta la historia del mayor narcotraficante que ha tenido Colombia: Pablo Escobar. Esto no tendría nada de original sino fuera por los inéditos protagonistas que aparecen ante las cámaras: los hijos de Luis Carlos Galán y Rodrigo Lara Bonilla, ambos asesinados por mandato del extinto capo,  y Juan Pablo  -ahora llamado Sebastián Marroquin-, hijo de Pablo Escobar.

El filme es una retrospectiva a la historia del hombre que pasó de ser considerado el Robin Hood criollo al sujeto más sanguinario y temido por la Colombia de los 80’s y 90’s. Las escenas nos enseñan a un Pablo Escobar obsesionado por la política pero también entregado a su familia y a los animales.

La gente no nos puede prohibir que querramos a mi papá, no nos puede prohibir que hayamos tenido una relación afectiva con él, asegura Marroquín quien viajó a Argentina a la edad de 16 años después de la muerte de Escobar en diciembre de 1993. Sebastián, desde entonces, no había -lo hizo en 2008- pisado territorio colombiano. Su vida tenía precio: 4 millones de dólares.

Pero el documental va mucho más allá del sentido relato por parte de los protagonistas. Nicolás Entel, realizador del filme, logró algo histórico para la Colombia contemporánea: los juntó en octubre de 2008 con el único propósito de abandonar ese tobogán de odio y rencor heredado en el que estaban inmersos. Es el momento más emotivo e inquietante de toda la cinta.

Cuando murió su padre, un atormentado Marroquín prometió vengarse y matar a todos esos hijueputas, malparidos, pero reaccionó enseguida y cambió de opinión. ¿Quería seguir los pasos de su padre y ser narcotraficante? ¿Para qué? se pregunta el joven arquitecto si  junto a su padre y rodeados de millones de dólares se morían de hambre porque se les acabó la comida después de una semana de pasar escondidos. Ahí entendió que el dinero de la droga no sirve más que de cosmbustible para calentar la chimenea.

Con un relato sentimental y honesto, Sebastián Marroquin hace un repaso a toda su vida, empezando por una infancia llena de lujos y confort pero también de exilios, dolor y violencia. Bajo la frase: No quiero repetir la historia, el protagonista parece haber encontrado una paz espiritual tan necesaria como justa. Una paz que le ha tomado más de 15 años encontrarla.

Los Pecados de mi Padre, es un retrato conmovedor de las primeras víctimas que tuvo el narcotráfico colombiano en la década de los 80’s y 90’s. Un retrato que llama a la paz y al reconciliamiento en una época donde los sapos con sus carteles, jergas y violencia parecen haberse tomado nuestras pantallas como justificando todo ese sórdido mundo.

Les dejo el trailer, disfruten.

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